lunes, 31 de enero de 2011

Benedicto XVI Felicita el Año Nuevo

Benedicto XVI felicita por el Año Nuevo en el Lejano Oriente
El acontecimiento provoca la mayor migración humana del planeta
CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 30 de enero de 2011 (
ZENIT.org).- Benedicto XVI felicitó este domingo a los pueblos, que se preparan para celebrar el Año Nuevo Lunar, manifestando en particular su aprecio a esas poblaciones, entre las cuales la más numerosa es la china.
Al encontrarse este domingo a mediodía con varios miles de peregrinos recordó que "en los próximos días, en varios países del Lejano Oriente, se celebra, con alegría, especialmente en la intimidad de las familias, el año nuevo lunar".
Por eso, añadió: "A todos esos grandes pueblos les deseo de corazón serenidad y prosperidad".
El Año Nuevo Lunar, conocido también en China como la Fiesta de la Primavera, es la festividad tradicional más importante del calendario chino, celebrada también en otros países del este de Oceanía.
Durante este periodo se produce la mayor migración humana del planeta, el "movimiento de primavera", con millones de personas que viajan a sus lugares de origen para celebrar las fiestas con sus familias. El próximo año comienza el 3 de febrero de 2011.

domingo, 30 de enero de 2011

SEMANA ECUMÉNICA EN JERUSALÉN

Semana ecuménica en Jerusalén: un fuerte deseo de unidad
“El deseo de unidad se respira con fuerza”, subraya la Custodia
JERUSALÉN, viernes 28 de enero de 2011 (
ZENIT.org) – Con casi una semana de retraso respecto al resto del mundo, se abrió, el pasado sábado 22 de enero, en Jerusalén, la Semana de Oración por la Unidad de los Cristianos, con una celebración del oficio ortodoxo de Apodeipnon, las “completas” de los greco-ortodoxos, en el Calvario.
La Custodia de Tierra Santa recuerda en esta ocasión, en su sitio web, que el tema de la Semana ha sido preparado este año por la Iglesia madre de Jerusalén, subrayando la particularidad de las Iglesias de Jerusalén que “ofrecen hoy una buena visión de lo que significa luchar por la unidad entre los cristianos en medio de tantos problemas”.
El deseo de unidad “se respiró con fuerza” entre los greco-melquitas católicos, comenta la Custodia señalando la presencia, el pasado martes, de muchos fieles de los diferentes ritos en el interior de la Iglesia de la Anunciación.
La oración, de tradición bizantina y en su mayor parte en lengua árabe, fue presidida por el patriarca vicario melquita, Youssef Jules Zerey, en presencia de los representantes de las demás Iglesias, y fue un momento “precioso para confraternizar e intercambiar unas palabras”.
Durante toda la semana se han llevado a cabo servicios ecuménicos acogidos por las Iglesias armenia ortodoxa, luterana, católica latina, siro-ortodoxa, etíope ortodoxa y anglicana.
La oración organizada por los franciscanos de la Custodia, representantes del rito católico latino, tuvo lugar el miércoles en la iglesia parroquial de San Salvador, y el jueves en el Cenáculo, lugar que se abre de forma excepcional para la liturgia tres veces al año.
Este año, la Semana de la Unidad de los Cristianos en Jerusalén vivirá un momento particular: mañana 29 de enero, a las 17,00 h., la Iglesia ortodoxa etíope de Jerusalén acogerá la V oración extraordinaria de todas las Iglesias por la reconciliación, la unidad y la paz.
La iniciativa, lanzada en colaboración con Catholica Unio (obra de la Santa Sede para apoyar el diálogo entre las Iglesias de Oriente y de Occidente), es “vista cada vez más como un momento fuerte de oración, en y por Jerusalén”, subraya el Franciscan Media Center (FMC), en un video difundido por la agencia multimedia H2Onews.
La oración, que será presidida por Abba Matthias, arzobispo de la Iglesia ortodoxa etíope de Jerusalén, será difundida por varios canales cristianos de televisión.
El FMC recuerda que este gran momento coincide esta vez con la “Jornada internacional de oración por la paz en Tierra Santa”, lanzada por la Comisión “Justicia y Paz” de la Santa Sede y alentado por Benedicto XVI, a la que se adherirán más de 2.000 ciudades y grupos de oración de todo el mundo.
Por Isabelle Cousturié

EL CARDENAL TAURAN

Cardenal Tauran: “El diálogo con los musulmanes debe continuar”
“Es falso que Benedicto XVI no quiera al islam”, afirma el prelado
CIUDAD DEL VATICANO, viernes 28 de enero de 2011 (
ZENIT.org).- La Iglesia católica sigue apostando por el diálogo con los musulmanes, a pesar de los últimos episodios de violencia contra los cristianos.
Por ello, la Santa Sede mantiene los encuentros fijados con representantes islámicos, entre ellos el previsto el próximo mes de febrero con miembros de la Universidad Al-Azhar de El Cairo (Egipto), a pesar del anuncio de ésta, el pasado 20 de enero, de “congelar” el diálogo.
Así lo afirma el cardenal Jean-Louis Tauran, presidente del Consejo Pontificio para el Diálogo Interreligioso, en una entrevista publicada hoy en el diario vaticano L'Osservatore Romano, al tiempo que llama a sus interlocutores egipcios a “leer atentamente” las palabras del Papa Benedicto XVI, para “disipar malentendidos”.
“Deseamos comprender bién cuáles son los motivos que han podido empujar al Consejo de la Academia de Investigaciones Islámicas de Al Azhar, el pasado 20 de enero, a 'congelar' el diálogo con nosotros”, afirma el purpurado.
El cardenal Tauran reitera que “una lectura atenta” de las palabras del Papa Benedicto XVI, tanto del Mensaje para la Jornada de la Paz como del discurso al Cuerpo Diplomático “puede ayudar a disipar los malentendidos”.
“De ambos textos se entiende bien que el Papa se remite a los valores universales y que, al hablar del respeto efectivo de los derechos y libertades de la persona humana, no comete ingerencia alguna en cuestiones que no son de su competencia”, subraya.
“No hay nada más falso” que decir que este Papa no quiere al islam, reitera el cardenal Tauran, recordando la visita del Pontífice a las mezquitas de Estambul y de Jerusalén, y las intervenciones que tuvo en ellas.
Especialmente, quiso recordar las palabras pronunciadas por el Papa ante el Gran Mufti, durante su visita a la Cúpula de la Roca en Jerusalén: “Es de suma importancia que quienes adoran al Dios único puedan demostrar estar arraigados al mismo tiempo en la familia humana y de estar en relación fundamentalmente unos con otros como criaturas del Dios único”.
También aludió a la reunión, el pasado mes de noviembre en Roma, con los firmantes de la famosa Carta de las 138 personalidades musulmanas a los líderes religiosos cristianos.
“Nunca he encontrado en las palabras de Benedicto XVI el más mínimo desprecio por el islam”, subrayó.
“Recordemos que quienes dialogan no las religiones, sino los creyentes”, añadió el purpurado. “Las religiones no son violentas, si acaso sus seguidores”.
Sentarse a hablar
Por otro lado, afirma, “si queremos progresar en el diálogo, se debe ante todo encontrar tiempo para sentarse a hablar de persona a persona, no a través de los periódicos”.
“Espero que quienes lean los discursos del Papa Benedicto XVI, sea ayudado a comprender que las comunidades de creyentes son llamadas a convertirse en escuelas de oración y de fraternidad”, añade, subrayando en esto “el papel de la escuela y de la Universidad”.
Por último, añade, el dicasterio que él preside “seguirá acogiendo con amistad a quien quiera entrar en conversación con la Iglesia católica, y decimos a nuestros amigos que apreciamos cuanto han hecho y hacen con valor y constancia para mantener las antiguas costumbres de buena vecindad con los seguidores de otras religiones”.
“Por tanto, por el momento, todas nuestras reuniones previstas siguen en pie, incluido el de febrero con nuestros interlocutores de El Cairo. Más que nunca nos incumbe a los creyentes el deber de hacer redescubrir a nuestros contemporáneos que existe un Amor más grande que ellos, y que este amor no puede sino empujarnos a llevar a todos, en nuestras manos desarmadas, la luz de una amistad que nada podrá desalentar”.
El Papa, contento por el diálogo con las Antiguas Iglesias Orientales
Recibe en audiencia a los miembros de la Comisión Mixta Internacional
CIUDAD DEL VATICANO, viernes, 28 de enero de 2011 (
ZENIT.org).- Benedicto XVI expresó su satisfacción por los resultados conseguidos por la Comisión Mixta internacional para el Dialogo Teológico entre la Iglesia Católica y las Antiguas Iglesias Orientales.
Lo hizo recibiendo en audiencia en la Sala del Consistorio del Palacio Apostólico Vaticano a los participantes de la reunión de la Comisión, y a quienes dio la bienvenida con “gran alegría”, diciendo que “estaba agradecido” por la obra realizada por el organismo, comenzada en enero de 2003 en una iniciativa compartida por las autoridades eclesiales de la familia de las Antiguas Iglesias Orientales y por el Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos.
El resultado de la primera fase de diálogo, comprendida entre los años 2003 a 2009, fue el texto conjunto titulado “Naturaleza, Constitución y misión de la Iglesia”. El documento evidencia “aspectos de principios eclesiológicos fundamentales que compartimos y se identificaron cuestiones que requerían una reflexión más profunda en posteriores fases del diálogo”.
“Sólo podemos estar agradecidos porque después de casi quince siglos de separación todavía encontramos cosas en común sobre la naturaleza sacramental de la Iglesia, sobre la sucesión apostólica en el servicio sacerdotal y sobre la necesidad apremiante de dar testimonio del Evangelio de nuestro Señor y Salvador Jesucristo en el mundo”, ha reconocido el Papa.
“En la segunda fase, la Comisión reflexionó desde una perspectiva histórica sobre las maneras en que las Iglesias manifestaron su comunión a lo largo de los siglos”.
Durante el encuentro de esta semana se está “profundizando en el estudio de la comunión y la comunicación existente entre las Iglesias hasta la mitad del siglo quinto de la era cristiana, así como el papel desempeñado por el monasticismo en la vida de la Iglesia primitiva”.
“Tenemos que confiar en que vuestras reflexiones teológicas conducirán a nuestras Iglesias no sólo a un entendimiento recíproco más profundo, sino que también a continuar con resolución nuestro viaje hacia la total comunión, a la que estamos llamados por la voluntad de Cristo”, dijo el Papa a los presentes.
Benedicto XVI ha subrayado que muchos de los participantes vienen “de lugares donde los cristianos afrontan de forma individual o en comunidad, retos y dificultades que son la causa de nuestra profunda preocupación”.
“Todos los cristianos necesitamos trabajar juntos en aceptación y confianza mutuas con el fin de servir a la causa de la paz y de la justicia”, señaló el Santo Padre.
El Papa concluyó su discurso esperando que “la intercesión y el ejemplo de los muchos mártires y santos, que han dado un valiente testimonio de Cristo en todas nuestras Iglesias”, ” sostengan” y “den fuerzas” a los participantes de la reunión de la Comisión y a sus comunidades cristianas, invocando sobre todos los presentes “con sentimientos de un afecto fraternal” ,“la gracia y la paz de Nuestro Señor Jesucristo”.

jueves, 27 de enero de 2011

LA CRUZ DE LAMBETH PARA KASPER

Los anglicanos honran al cardenal Kasper con la Cruz de Lambeth
El prelado afirma que Europa necesita una nueva guía espiritual
LONDRES, miércoles 26 de enero de 2011 (
ZENIT.org).- El ex presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos fue homenajeado por el arzobispo anglicano de Canterbury con una cena y con la concesión de la Cruz de Lambeth.
El arzobispo anglicano Rowan Williams fue el anfitrión de la cena en honor al cardenal Walter Kasper el pasado jueves, con el apoyo del club Nikean, asociación ecuménica de la Iglesia de Inglaterra.
Durante la noche el cardenal fue galardonado con la Cruz de Lambeth, que se concede a los líderes religiosos que han ofrecido un servicio excepcional a la causa de la unidad de los cristianos, y en particular en la comunión con los anglicanos.
En un discurso realizado esa noche, el cardenal Kasper expresó “mi profunda gratitud y mi alta estima” para el arzobispo y sus colaboradores, “que siempre fueron muy serviciales con los oficiales del Consejo Pontificio”.
El prelado señaló concretamente que durante la visita que Benedicto XVI realizó a Reino Unido el pasado septiembre, el Papa “fue bien recibido por Su Majestad la Reina, por el arzobispo de Canterbury, por el gobierno y especialmente por la gente, fueran anglicanos o católicos”.
“Sabemos que la unidad de la Iglesia no es un fin en sí misma”, dijo, “sino que ayuda a cumplir la misión de la Iglesia que consiste en difundir el Evangelio y sus valores en un mundo que lo necesita mucho, a fin de lograr más justicia, libertad y paz”.
“De un modo particular”, añadió el cardenal, “nuestro viejo continente europeo con su gran herencia cultural pero también una confusa desorientación espiritual, necesita una nueva guía espiritual y una nueva evangelización”.
“Sólo juntos podemos hacerlo y deberíamos intentar hacerlo lo más unidos que podamos”, dijo.
También el cardenal Kasper afirmó, “es nuestra responsabilidad común cumplir la última voluntad de Nuestro Señor “Que todos seáis uno, para que el mundo crea”.
Aseguró a sus oyentes que “el Santo Padre, mi sucesor en el Consejo Pontificio y la Iglesia católica romana en su conjunto tienen la voluntad y la decisión más que nunca de continuar este camino de diálogo sincero que comenzamos tras el Concilio Vaticano II, hace casi cincuenta años”.
Retos
El prelado reconoció algunos de los problemas a los que se enfrenta este diálogo, el primero de todos en la definición de “¿qué significa ser la única Iglesia de Cristo entre las muchas iglesias?”
Añadió, “¿Qué significa darse cuenta de que esta catolicidad, en sí misma no confesional, abarca todo el significado original?”
Sabemos que ésto toca el problema de la primacía”, observó el cardenal, “lo que para ambos no es una cosa sencilla, porque esto, además de las cuestiones teológicas que surgen, está profundamente arraigado en la conciencia de este país y en su historia y también en nuestras convicciones católicas”.
El cardenal Kasper destacó un segundo reto: “¿Cómo acercarnos con nuestro mensaje a esta mentalidad moderna o postmoderna en nuestra sociedad occidental secularizada y plural?”
“Aquí aparecen problemas éticos y pastorales y nuestra fidelidad al mensaje del Evangelio es desafiada”, afirmó, reconociendo el esfuerzo por definir “fidelidad más allá del fundamentalismo y liberalismo”
Estas “no son preguntas fáciles”, afirmó el prelado, “pero por el bien de nuestra gente no nos podemos permitir ceder”.
Añadió, “ es nuestro deber hacerlo lo mejor posible con el fin de encontrar respuestas comunes, esta es nuestra intención en el nuevo comienzo de la tercera fase de las conversaciones de nuestra Comisión Internacional Anglicana-Católica”
El cardenal expresó su esperanza debida a “el crecimiento y aumento de la cooperación ecuménica y espiritual entre los grupos y comunidades de diferentes iglesias en las oraciones cotidianas y en las reuniones donde juntos leen la Biblia, intercambiando experiencias espirituales y rezando juntos”.
“El ecumenismo no está muerto”, afirmó, “está vivo y está entrando en una nueva y esperanzadora fase de su historia”.
[Traducción del inglés por Carmen Álvarez]
ora fase de su historia".

miércoles, 26 de enero de 2011

ECUMENISMO DIÁLOGO Y ORACIÓN COMÚN

Benedicto XVI: el ecumenismo requiere diálogo y oración común
Recibió en audiencia a una delegación de la Iglesia Evangélica Luterana alemana
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 24 de enero de 2011 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI subrayó hoy que los dos pilares del ecumenismo son “el diálogo y la oración común”, al recibir hoy a una delegación de la Iglesia Evangélica Luterana alemana.
Esta delegación se encuentra en Roma para la conclusión de la Semana de Oración para la Unidad de los Cristianos que se celebra cada año del 18 al 25 de enero, el Pontífice afirmó que de este modo los representantes alemanes demuestran “todo nuestro anhelo de unidad pueda cosechar frutos sólo enraizándose en la oración común”.
“A pesar de las diferencias teológicas que continúan existiendo sobre cuestiones en parte fundamentales – subrayó –, ha crecido un “juntos” entre nosotros que se convierte cada vez más en la base de una comunión vivida en la fe y en la espiritualidad entre luteranos y católicos”.
“Todo lo ya conseguido refuerza nuestra fe en proseguir el diálogo, porque sólo así podemos permanecer juntos a lo largo de este camino que en definitiva es Jesucristo mismo.”.
El compromiso de la Iglesia católica por el ecumenismo, explicó el Pontífice, “no es una mera estrategia de comunicación en un mundo que cambia, sino que es un esfuerzo fundamental de la Iglesia a partir de la propia misión”.
“Aunque surgen siempre nuevas dificultades, miramos con esperanza al futuro”, afirmó, confiando en que “bajo la guía del Espíritu Santo, el diálogo ecuménico, como instrumento importante en la vida de la Iglesia, sirva para superar este conflicto”.
“Ésto sucederá, en primer lugar, a través del diálogo teológico, que debe contribuir a un entendimiento en las cuestiones planteadas, que son un obstáculo a lo largo del camino que lleva a la unidad visible” y “la celebración común de la Eucaristía como sacramento de la unidad entre los cristianos”.
“Hoy el diálogo ecuménico no puede estar separado de la realidad y de la vida en la fe en nuestras iglesias sin reportarles un daño”, prosiguió Benedicto XVI, recordando que en 2017 se celebrarán los 500 años de la publicación de las 95 tesis de Wittenberg por parte de Martin Lutero.
“En esa ocasión católicos y luteranos tendrán la oportunidad de celebrar en todo el mundo una conmemoración ecuménica común, de luchar a nivel mundial por las cuestiones fundamentales, no bajo una forma de celebración triunfalista, sino como una profesión común de nuestra fe en el Dios uno y trino, en la obediencia común a Nuestro Señor y a su Palabra”, explicó.
“Debemos darle un lugar importante a la oración en común y a la oración interior dirigidas ambas a nuestro Señor Jesucristo para el perdón de los errores recíprocos y por la culpa relativa a las divisiones. De esta purificación de la conciencia forma parte el intercambio recíproco de la valoración de los 1500 años previos a la Reforma y que por tanto son comunes a nosotros”.
Por esto, subrayó la importancia de “implorar, juntos, de un modo constante, la ayuda de Dios y la asistencia del Espíritu Santo, con el fin de dar más pasos hacia la ansiada unidad y no quedarnos parados en los resultados ya obtenidos”.